Noticias LocalesNoticias Regionales

¿Sabes qué es una granja de likes? Los 'Me Gusta' en redes sociales pueden comprarse por un módico precio.

Por Hamlet Vargas

Varios países cuentan con decenas de granjas clandestinas cuyo único objetivo es generar clicks en redes sociales a través de perfiles falsos, además, detrás de estos usuarios se esconden trabajadores.

Nosotros como consumidores de redes sociales vemos miles de ‘Me gusta’ en Instagram, varios retuits en Twitter o ‘likes’ en los vídeos de YouTube en cuestión de pocos minutos. Pero ¿realmente sabemos cómo se originan tantas reacciones en tan poco tiempo? ¿son en verdad usuarios que están conectados a internet en ese momento o son ‘Me gusta’ comprados?

Efectivamente, este tráfico de ‘Me gusta’ recibe el nombre de ‘Granjas de likes’ y se trata de un negocio legal que se esconde detrás de miles de móviles que están conectados.

Estas granjas son pequeños lugares tecnológicos que están dedicados a inflar el número de reacciones en varios perfiles de las redes sociales. Este método se basa en la creación de perfiles falsos que cumplen con la misión de impulsar la fama de influencers, publicaciones o seguidores.

 

El negocio se mueve entre lo inmoral e ilegal porque las normativas de algunos países no aceptan este tipo de actividad. Sin embargo, empresas como Google, Amazon o Apple se han puesto manos a la obra para acabar con este tipo de acciones.

¿Cómo es su mecanismo?

Algunas granjas funcionan de manera automatizada mientras que otras tienen a humanos tocando varias pantallas durante la jornada laboral. Dependiendo del tamaño de las granjas, no suelen tener más de ocho o diez trabajadores.

Su funcionamiento es bajo demanda y dependiendo del sitio, por casi 55 euros se podrían obtener 10.000 seguidores en Instagram o por 70 euros una página de Facebook podría tener 2.500 ‘Me gusta’ en tan solo un momento.

Los trabajadores de la empresa tienen un ordenador para crear identidades falsas. Es decir, generan un perfil falso a través de la web ‘Fake Name Generator’, abren un correo electrónico con ese nombre y vinculan una tarjeta SIM con esos datos para crear las cuentas y hacer la verificación del usuario a través del teléfono móvil.

Origen y ubicación

Este negocio empezó en 2015 con anuncios que ofrecían la manipulación de las calificaciones en la App Store de Apple. Sin embargo, tres años más tarde la mayoría de estas granjas se situaron en países como India, Indonesia, China, Filipinas, Irak o Bangladesh, entre otros.

¿Qué es la ilusión de la mayoría en redes sociales?

Una de las estrategias más comunes en marketing y publicidad es la utilización deportista exitosos, celebridades de la moda, cine o la música para promover productos o servicios. Las razones son simples, utilizar la fama de una persona para influenciar la compra o la proyección de marca. Con la aparición de las redes sociales como plataforma de comunicación, muchas publicitarias utilizan la misma estrategia adaptada a lo digital llamándola “marketing con influyentes”.

Sin embargo, a mí me gusta utilizar estudios científicos para respaldar el uso de estrategias en el mundo digital, en este caso nombre científico para esta práctica es: “la ilusión de la mayoría”.

Investigadores científicos de la Universidad del Sur de California (Kristina Lerman, Xiaoran Yan, Xin-Zeng Wu) descubrieron cómo las redes sociales pueden crear la ilusión de la mayoría, donde se percibe que algo es popular cuando en realidad no lo es. Puedes ver el reporte publicado en la Universidad de Cornell en Nueva York: Estudio sobre la ilusión de la mayoría en redes sociales.

 

 Prácticas anti éticas

Sin embargo, existe una práctica demasiado común por parte de algunos profesionales que se dedican como asesores de comunicación en redes sociales. Es una práctica que pocos confiesan sobre la utilización de “granja de clics” o participan en la creación de “redes de perfiles falsos” para sus clientes. Esta práctica no nace porque intentan imitar la ilusión de la mayoría, todo lo contrario. Cómo no saben replicar la viralidad y promover comportamientos sociales intentan imitarlos con un auto engaño.

Para replicar la ilusión de la mayoría, estos asesores crean una “red de perfiles falsos” y utilizando las “granjas de clics”, comprando seguidores en perfiles vacíos para hacer la ilusión de que son influyentes reales, cuando en realidad no lo son. Sumando una gran red de perfiles falsos, para así vender una “ilusión de la mayoría simulada con perfiles falsos”.

Esta “ilusión de la mayoría simulada con perfiles falsos” introduce estos perfiles falsos en las redes sociales, viciando las muestras de mercado. Por tanto, el análisis se vuelve más complicado, porque es más difícil separar la medición entre lo verdadero de lo falso.

Esta práctica anti ética se utiliza mucho en la política. ¿Por qué lo hacen? Es más fácil pagar a una persona sin criterio propio para que emita una opinión a favor y aún es mucho más fácil decir que consiguieron viralizar, cuando en realidad usaron granjas de clics para simular la viralización. No se necesita mucho conocimiento o estudio para administrar múltiples perfiles. Como toda profesión, siempre hay personas sin escrúpulos, que venden su moral por dinero.

¿Por qué debemos estar en contra de crear redes de perfiles falsos? No solo es el hecho que es inmoral, anti-ético o anti-profesional, principalmente cuando usamos este tipo de patraña para engañar a posibles clientes, que eventualmente aprenderán a detectar esta práctica, intentar manipular a los clientes o ciudadanos utilizando un centenar de personajes ficticios para dar la ilusión que las masas apoyan una idea o proyecto. Sino porque es una forma de auto engañarnos y mantener el status quo del problema, en vez de buscar la solución.

De igual forma los asesores que negocian con sus “redes de perfiles falsos” o “las granjas de clics”, viven engañados con la alucinación de la mayoría, donde piensan que todo profesional actúa igual que ellos. Simplemente porque sus contactos profesionales tienen el mismo método de trabajo. Sin embargo, esto no quiere decir que el resto de profesionales hagamos lo mismo.

Por Hamlet Vargas.

Leave a Response